El desktop del futuro

Llegó el momento del cambio

Los sistemas de escritorio están sufriendo una revolución como no se había producido en más de 10 años. Algunos cambian para convertirse en virtuales, otros en remotos, otros empiezan a formar parte de la “nube”, muchos se basan en Open Source y otros muchos en dispositivos móviles de pequeño tamaño. Lo que resulta evidente es que el futuro del desktop no es el PC tradicional con Windows que todos conocemos.

Algunas organizaciones están utilizando ya lo que es el escritorio del futuro: escritorios virtuales desplegados en varios servidores a los que los usuarios pueden acceder desde cualquier lugar y con cualquier dispositivo.

Cuando el usuario está en su lugar de trabajo el dispositivo de acceso más común es un Thin Client de bajo coste, pero cuando accede remotamente puede utilizar el PC de su casa, un netbook si está viajando o el PC de un cibercafé, a través del navegador. El acceso al escritorio virtual puede realizarse desde cualquier lugar con conexión a Internet, ya sea fija o móvil.

Los únicos datos que se mueven por la red son los clics del ratón, las teclas pulsadas y los cambios de pantalla. Pero los usuarios no acceden sólo a aplicaciones, como se ha hecho tradicionalmente con Citrix Presentation Server por ejemplo, los usuarios acceden a su escritorio completo, como si estuvieran en el PC de su oficina.

Globalmente se consigue una flexibilidad y seguridad sin precedentes al tiempo que se simplifica y abarata la gestión. Parece la cuadratura del círculo, pero es sólo el beneficio de una arquitectura más eficiente. Es posible, por ejemplo, tener empleados trabajando desde sus casas sin necesidad de implantar complicadas soluciones de VPN y sin comprometer la seguridad de nuestros sistemas, aunque el PC del usuario no sea seguro.

Los escritorios del futuro son mucho más seguros que los actuales. Es muy sencillo bloquearlos para que no puedan conectarse dispositivos de copia no autorizada y las sesiones están centralizadas en los servidores de virtualización, permitiendo mecanismos de copias de seguridad simples y sistemas de recuperación ante desastres baratos y rápidos.

Una arquitectura más eficiente

Los sistemas de escritorios empresariales están estancados desde hace decenas de años, limitándose su progreso a incorporar la nueva versión de MS Windows que toque en cada momento. Pero su concepto y arquitectura han sido los mismos desde la generalización del PC en los años 80. El escritorio del futuro va a ser, sin embargo, muy distinto: la arquitectura actual está obsoleta, es cara de mantener y presenta limitaciones importantes. Por ello no va a perdurar mucho más tiempo. El futuro es de los escritorios virtualizados en servidores centralizados, aplicaciones web de acceso remoto y el software libre cada vez más extendido en todos los ámbitos, pero especialmente en las aplicaciones de propósito general. Los dispositivos de acceso también van a ser distintos, imponiéndose aquéllos que permitan ahorrar energía y no generen ruido en el puesto de trabajo. Algo en lo que los expertos están de acuerdo es que el PC tradicional tipo “torre” va a desaparecer, siendo substituido por otros dispositivos mucho más pequeños como laptops, netbooks, thin clients o PC ultracompactos.

Otro aspecto que está claro es que los usuarios accederán a sus escritorios desde varios dispositivos, algunos de ellos de su propiedad y fuera del alcance del control de la empresa. Por ello la centralización de los escritorios y su virtualización son tecnologías que vamos a ver cada vez más desplegadas, ya que permiten a la empresa proporcionar sistemas de trabajo seguros a través de redes y dispositivos inseguros (fuera del control de la empresa). Ello va a ser especialmente necesario a medida que la actual generación, con altos conocimientos de las tecnologías, accedan a puestos de responsabilidad cada vez más altos. Ese tipo de empleado busca más libertad y flexibilidad y sabe que los sistemas pueden proporcionársela; no va a aceptar que los sistemas corporativos les limiten su movilidad o acceso desde cualquier lugar y cualquier dispositivo.

El escritorio Open

En este escritorio del futuro las posibilidades de elección del sistema operativo serán mucho más abiertas que en la actualidad. Por ejemplo, en un escenario con escritorios virtuales el sistema operativo de los dispositivos de acceso o de los propios escritorios virtuales podrá ser Linux, MacOS, Windows o cualquier otro, pudiendo acceder a las aplicaciones corporativas desde cualquiera de ellos. Lo lógico será utilizar el sistema operativo que mejor se adapte a cada usuario y puesto de trabajo, siguiendo criterios de rendimiento, prestaciones y economicidad.

En organizaciones sin requisitos especiales o que hayan seguido una estrategia de no “lock-in” con sus sistemas y arquitecturas los sistemas con Linux y OpenOffice se harán cada vez más comunes, ya que podrán obtener de ellos todas las prestaciones que necesitan a un precio prácticamente cero. Además, cada vez más aplicaciones se ejecutarán en “modo web”, permitiendo a las organizaciones ubicar sus servidores en sus propios centros de datos o utilizar las aplicaciones en la “nube” que es Internet. Las nuevas aplicaciones colaborativas basadas en Internet incentivarán también esta arquitectura.

El problema del acceso

Un problema con esta arquitectura, sin embargo, es que necesita conectividad entre el dispositivo de usuario y los escritorios centralizados. Esto no es problema en estos momentos si podemos establecer la comunicación con redes LAN, pero si deseamos poder trabajar desde fuera de la sede central necesitamos una red WAN barata. En estos momentos eso significa Internet con acceso ADSL pero estas líneas proporcionan un ancho de banda limitado y tienen, en general, latencias altas. Por ello es necesario que la arquitectura incorpore un subsistema que resuelva este inconveniente y permita que los usuarios trabajen en remoto como si estuvieran sentados delante de sus equipos de oficina. Las soluciones actuales de software libre son en este sentido muy eficientes y el protocolo NX, por ejemplo, permite trabajar incluso a través de acceso a Internet mediante el teléfono móvil. Contemplar un sistema de trabajo offline sólo es necesario si nuestros usuarios van a desplazarse a lugares sin conectividad a Internet (durante los viajes en avión, por ejemplo). Las soluciones de escritorios virtuales han empezado ya a desarrollar opciones “VDI offline” que permitan a los usuarios “llevarse” su escritorio virtual para poder seguir trabajando con él en estas situaciones especiales.

Conclusión

Podemos concluir que los componentes del escritorio del futuro ya están disponibles, pero es necesario un pequeño trabajo de integración para tener una solución global. Las organizaciones que estén dispuestas a hacerlo pueden disfrutar ya del escritorio del futuro y explotar sus ventajas de prestaciones y economicidad desde ahora mismo. Algunos expertos creen que en unos 5 años se dispondrá de productos “completos” que no requieran ningún tipo de integración. ¿Puede su organización esperar hasta entonces?